
Las várices o venas varicosas son venas hinchadas, retorcidas y dolorosas que pueden verse justo debajo de la piel, por ello es que muchos buscan tratarlas y otros prevenirlas.
Debido a que las venas tienen válvulas la sangre se mantiene fluyendo en una sola dirección hacia el corazón; sin embargo, cuando estas válvulas se dañan o se debilitan, la sangre se detiene y se acumula en las venas. A esto se le conoce como venas varicosas.
Quienes tienen más riesgo de padecer esto son las mujeres mayores, con obesidad, una vida sedentaria o con antecedentes familiares de este mal. También pueden ser comunes durante el embarazo.
Los síntomas pueden llegar a incluir:
Los síntomas pueden empeorar al estar sentado o de pie por periodos prolongados. La persona puede sentir una mejoría al acostarse o mantener las piernas elevadas.
Un médico puede diagnosticar las várices mediante un examen físico, antecedentes familiares, niveles de actividad y estilo de vida.
En algunas ocasiones se realizan estudios por imágenes como una ecografía o radiografía.
Algunos factores de riesgo para sufrir de venas varicosas son:
Aunque algunas personas no pueden evitar la aparición de las várices, sí se pueden reducir las probabilidades de la aparición de esta patología.
Para prevenir la aparición de estas es importante realizar cambios en las costumbres y estilo de vida. Esto es lo que recomiendan los expertos:
1) Mover las piernas con frecuencia. Cada cierto tiempo es importante mover las piernas y ejercitarlas mediante paseos cortos o ejercicios específicos. En caso de pasar largos periodos de pie es necesario dar descansos periódicos.
2) Realizar deporte. Se aconseja realizar ejercicio de manera regular y con calzado cómodo. Caminar es el ejercicio más beneficioso para la circulación venosa. Otros deportes que favorecen la circulación son el ciclismo, la natación, correr y bailar.
3) Evitar fuentes de calor. La exposición de solar continua, la depilación con cera caliente, suelos con calefacción radiante y saunas.
4) Diera rica en fibra. Además de consumir líquidos se debe limitar el consumo de grasas saturadas y no beneficiosas.
5) Elevar las piernas. Cuando sea posible es importante descansar las extremidades inferiores en alto. Elevar las piernas unos 10-15 cm la parte baja de la cama también mejora el retorno sanguíneo mientras duerme.
6) Utilizar calzado cómodo. Es importante evitar los zapatos de tacón alto y los zapatos plano.
7) Evitar fajas y ropa demasiado apretada.
Los tratamientos tienen el objetivo de aliviar los síntomas, mejorar el aspecto y prevenir las complicaciones como úlceras y llagas cutáneas, la trombosis venosa profunda, cambios de color en la piel e incluso el sangrado.
Los médicos pueden llegar a determinar cuál es el mejor procedimiento para el paciente, estos pueden ser:
1) Ablación endovenosa para cerrar una várice. A través de láser o radiofrecuencia se puede calentar el interior de una vena para cerrarla.
Durante el procedimiento, el médico adormece el área y tras este se puede experimentar dolor, moretones y cambios de color de la piel.
2) Escleroterapia para cerrar una várice. El médico inyecta sustancias químicas líquidas o espuma para sellar la vena afectada. Se suele utilizar esta técnica para las “arañas vasculares”.
3) Cirugía para eliminar várices. En algunas ocasiones, el médico suele determinar que lo mejor es realizar pequeños cortes para eliminar várices pequeñas cerca de la superficie de la piel. En el caso de venas grandes y profundas, el médico liga las venas y luego las extirpa.
4) Compresión. En algunos casos, como tratamiento por sí mismo o después de un procedimiento de eliminación recomienda terapia de compresión. En esta se usan medias elásticas especiales para prevenir la hinchazón.
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