El 1 de noviembre, Día de Todos los Santos y el 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, son fechas llenas de tradiciones que lleva a miles de guatemaltecos a visitar cementerios para dar ofrendas y flores a sus familiares que han fallecido.
Estas arraigadas festividades tienen origen en la Iglesia Católica.
Se le llama Día de Todos los Santos debido a que se rinde un homenaje a todos los santos reconocidos y no reconocidos, es decir, aquellos que han muerto y han alcanzado la vida eterna con Dios.
De acuerdo con la historia, el Papa Gregorio III (entre 731 y 741) consagró una capilla en la Basílica de San Pedro en honor a todos los Santos, esto porque buscaban que les venerara al menos un día al año.
Y, en el año 385, el papa Gregorio IV, extendió la celebración a toda la Iglesia.
Se cree que se escogió como fecha de esta conmemoración el 1 de noviembre porque coincidía con una festividad del pueblo germano y con ello eliminaban la celebración pagana.
La fiesta litúrgica está dedicada a “hacer presentes en nuestra memoria a todas aquellas personas que, superando la debilidad y las tentaciones, fueron dóciles a la acción del Espíritu Santo y ahora comparten la gloria de Cristo”.
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En Guatemala muchas familias acuden a los panteones el 1 de noviembre para limpiar tumbas, pintarlas, colocar velas y decoraciones.
En algunos lugares las familias llevan mariachis a los panteones.
Volar barriletes gigantes en Sumpango y Santiago Sacatepéquez. Poco a poco otros municipios se han unido a esta forma de celebración.
En Antigua Guatemala, Sumpango, Santiago Sacatepéquez, San José en Petén, Todos Santos, Cuchumatán en Huehuetenango, y en otros municipios se tiene la tradición de pasar la noche en los panteones para acompañar a sus seres queridos finados.
En Todos Santos Cuchumatán se realiza una carrera a caballo, también conocida como Carrera de Cintas o Juego de Gallos, en la que sus participantes deben vestir trajes tradicionales.
Mientras que en San José, Petén, se realiza la procesión de la Santa Calavera. Una tradición mística en la que participan varias familias de la región.
En esta época también es tradicional degustar del fiambre, dulces típicos como jocotes en miel, ayote y manzanilla, así como el pan de muerto, atol de chocolate, molletes rellenos y garbanzos en dulce.




