
Luis Arturo Solares Barrillas, de 56 años, fue localizado sin vida el 14 de junio de 2019 en su vivienda ubicada en la finca El Rosario, San Bernardino en Suchitepéquez.
Hasta el día de hoy, las hermanas de Luis Arturo, continúan pidiendo que el caso no quede en el olvido y que se haga lo necesario para esclarecer las circunstancias de su asesinato.
La familia de Luis Arturo está convencida que la avaricia motivó su asesinato.
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Solares Barrillas era un médico veterinario que vivía solo en Suchitepéquez.
Su altruismo y deseo de ayudar le hizo ganarse el cariño de vecinos y pobladores.
Sonia Solares, hermana de la víctima, lo recuerda como un excelente hijo. También lo recuerda como un excelente estudiante y profesional especializado en la avicultura.
“Era una persona muy crédula”, asegura Sonia.
También señaló: “Vivía muy confiado. Creía mucho en las personas“.
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Sonia relató a Expedientes que una semana antes del asesinato de Luis Arturo ocurrió un incidente, que en retrospectiva anunciaba que algo peor estaba por ocurrir.
Explica que Luis Arturo les llamó para contarles que su perra estaba enferma, con problemas para caminar, y finalmente murió. Media hora después del fallecimiento de su mascota, su otro perro también murió.
Norma Barillas, la otra hermana, recuerda que le pidió que mejor viviera con ella, pues tenía miedo de que algo pudiera ocurrirle.
Sin embargo, el médico veterinario se negó a abandonar su hogar en San Bernardino.
Para las hermanas de Luis, la muerte de los perros se trató de un envenenamiento.
El miércoles 12 de junio, Sonia se comunicó con Luis para saber cómo se encontraba. Algo en esa llamada le llamó la atención: Luis únicamente le respondía con monosílabos.
La familia desconocía que ese mismo día Luis Arturo emitió un cheque por la cantidad de Q900,000.00 (900 mil quetzales), a un hombre, a quien se conoce como Enrique “N”.
Horas más tarde, Sonia recibió una extraña llamada del teléfono de su hermano.
Para ese momento, Sonia cree que su hermano era conducido por otras personas a diferentes lugares. Esa llamada se produjo desde lo que cree que es un bar; esa llamada duró aproximadamente cinco minutos. Al regresar la llamada, él les aseguró que estaba bien.
Aunque Sonia intentó comunicarse horas más tarde con su hermano, él nunca volvió a responder.
Fue el viernes 14 de junio que la familia se enteró de la terrible noticia: Luis Arturo estaba muerto.
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El rostro de Luis Arturo presentaba moretones y sangre en la boca, así como otros signos de tortura. Se encontraba atado de pies y manos, así como un lapicero incrustado en el lado derecho del cuello.
Luis Arturo murió debido a que el lapicero que le incrustaron perforó una arteria principal.
En la breve carpeta de investigación que se tiene sobre el caso, se destaca que en la escena del crimen se localizó: una navaja, latas de cerveza, colillas de cigarrillos, una pantaloneta, dos mochilas, una caja de cartón con 15 cartuchos de arma de fuego de calibre ignorado, cuatro teléfonos celulares y dos posibles huellas dactilares.
El doctor Jorge Granados, experto en Ciencias Criminalísticas Forenses, destacó que los indicios encontrados podían utilizarse como evidencia para individualizar a los responsables del crimen, es decir, conocer quiénes eran.
El testigo A, que figura en el expediente, también señaló que otros indicios no se procesaron.
“La casa estaba alborotada totalmente, todo tirado. Tres cajas de comida rápida sin consumir, sobre la mesa una ‘chenca’ de cigarro, una botella de ron y una de vino consumidas. Vasos por todos lados y cinco sillas, dando la impresión de que estuvieron sentados todos”, señaló el testigo.
La familia explica que Luis Arturo además de ser médico veterinario también era prestamista.
La hipótesis que manejan los investigadores es que el sexagenario fue asesinado para evadir un préstamo y robarle.
Se presume que el 12 de junio, obligaron a Solares Barillas a emitir un cheque por casi un millón de quetzales. Ese mismo día, la persona que figuraba en el cheque realizó el cobro del mismo y lo depositó a su cuenta.
En este caso, se cree que personas que conocían la posición económica del médico veterinario llegaron a su hogar y bajo engaños él les permitió ingresar. Estas personas secuestraron y torturaron a Luis Arturo. Incluso, habrían pedido comida a domicilio, ingirieron bebidas alcohólicas y finalmente, le dieron muerte al profesional.
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Han pasado más de 60 meses del asesinato de Solares Barrillas, y la Fiscalía Distrital de Mazatenango, Suchitepéquez, no ha logrado armar el rompecabezas de este cruel crimen.
Aunque se ha individualizado a uno de los sospechosos del crimen, no se ha girado una orden de captura contra esta persona.
El jefe de la Fiscalía Distrital de Mazatenango, Noé Macario, indicó que el proceso se ha atrasado porque no existen cámaras de seguridad ni testigos que sirvan para el proceso de investigación.
Al respecto, el doctor Granados señala que 5 años es suficiente para convertir los indicios de este caso como medios de pruebas individualizantes para conocer a los responsables del crimen.
Por ello, es que ahora la familia pide que se agilice la investigación o que la carpeta de investigación sea trasladada hacia otra fiscalía que sea capaz de realizar la investigación.
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