Tras siete días de intensa búsqueda en el lago de Atitlán, equipos de rescate lograron ubicar y recuperar el cuerpo del joven desaparecido desde el 4 de abril, gracias al trabajo conjunto de bomberos y unidades especializadas.
El hallazgo se produjo a unos 150 metros de la orilla y a una profundidad aproximada de 55 metros, en un punto previamente señalado por la unidad canina, mientras que el cuerpo ya se encontraba en fase inicial de descomposición.
Durante el operativo se emplearon drones acuáticos y aéreos, sonares y personal especializado, y tras la recuperación, el cuerpo fue entregado a la familia y trasladado hacia el INACIF en Quetzaltenango para los procedimientos correspondientes.