Cerrar
Por jguaman
25 de Agosto de 2016 a las 4:26 pm

Dislexia: cómo reconocer el trastorno según la edad (fotos)

(foto: lamenteesmaravillosa.com) Detrás de un niño con dificultades en la lectura y en la escritura puede haber un menor disléxico. Un pequeño con problemas de comprensión y que se distrae con facilidad no necesariamente está desinteresado o requiera más esfuerzo para incorporar sus conocimientos. Un joven que fracasa en la escuela puede ser el resultado de un padre y un docente que fracasaron antes, al no detectar que se trataba de un estudiante que requería otro tipo de ayuda.

Danos Like: 

(function(d, s, id) {
  var js, fjs = d.getElementsByTagName(s)[0];
  if (d.getElementById(id)) return;
  js = d.createElement(s); js.id = id;
  js.src = “//connect.facebook.net/es_LA/sdk.js#xfbml=1&version=v2.5”;
  fjs.parentNode.insertBefore(js, fjs);
}(document, ‘script’, ‘facebook-jssdk’));

Es que el niño disléxico debe poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura que tiende a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazar este tipo de actividades. De ahí que tanto padres como educadores califiquen esta conducta como desinterés y presionen al menor para lograr un mayor esfuerzo de su parte, ignorando al realizar estas tareas que ellos pueden sentirse como si cualquier persona se viera inmersa en una clase de escritura china.

foto: blog.aulaintelimundo.com

foto: blog.aulaintelimundo.com

"La dislexia es una deficiencia de la lectura, la escritura y el aprendizaje. Su causa es una alteración de las zonas cerebrales del lenguaje. Afecta a un 5% de los niños de 7 a 9 años, sobre todo varones. Se le atribuye una base genética y no está relacionada con la inteligencia. Sus manifestaciones son muy variadas, dependiendo de la edad del niño y de la intensidad del trastorno. Se pueden observar déficits en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla", explicó la psicopedagoga María Trinidad Iglesias Musach, autora de Temas de Psicopedagogía Infantil.

"Si un niño no habla de manera adecuada y no es atendido para que pueda superar sus dificultades antes del inicio del aprendizaje de la lectura y escritura, será un alumno en riesgo de presentar una dificultad específica de aprendizaje: sus posibilidades de fracaso escolar serán difíciles de compensar y su compromiso emocional será una limitante en sus logros para toda la vida", explicó Isabel Galli de Pampliega, doctora en fonoaudiología.

Preescolares (niños de 3 a 5 años)
– Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar palabras.
– Torpeza al correr, saltar y brincar.
– Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas
– Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad.
– Dificultad para abotonar y abrochar o subir un cierre o cremallera.
– Retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas.
– Falta de control y manejo del lápiz y de las tijeras.
– Aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales.

Escolares (niños de 6 a 11 años)

foto: academiaconecta.com

foto: academiaconecta.com

– Invierte letras, números y palabras.
– Confunde el orden de las letras dentro de las palabras.
– Dificultad para conectar letras y sonidos y para descifrar las palabras aprendidas.
– Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
– No completa una serie de instrucciones verbales.
– Presenta dificultad en la pronunciación de palabras, sustituyendo o invirtiendo sílabas.
– Traspone las letras, cambia el orden e invierte números.
– Su comprensión lectora es pobre.
– No toma o agarra bien el lápiz.
– Su coordinación motora es pobre, se confunde con facilidad y es propenso a accidentes.
– Es lento para recordar información.
– Su trastorno en la coordinación motora fina le da mala letra y pobre caligrafía.
– Tiene problemas acerca del tiempo y no logra saber la hora, día, mes y año.
– No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son deficitarias.
 – Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos y no puede aplicarlos en cálculos o en la resolución de problemas.

De 12 años en adelante
– Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe.
– Falla en la memoria inmediata, no recordando lo leído por su dificultad con la comprensión de la lectura, el lenguaje escrito o las destrezas matemáticas.
– Interpreta mal la información, por su falta de comprensión de conceptos abstractos y porque lee mal.
– Muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo y sus pensamientos al escribir o al hablar.
– No logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas.
– Trabaja con lentitud y no se adapta a ambientes nuevos.
– No funcionan sus habilidades sociales y no logra hacer amigos ni entender las discusiones.
– Finalmente evita leer, escribir y las matemáticas, tendiendo a bloquearse emocionalmente.

Tomado de: infobae.com