
La Ciudad de Guatemala se ha convertido en una de las más ruidosas del país, con la contaminación acústica posicionada como la segunda amenaza ambiental para la salud pública, según la Organización Mundial de la Salud.
Especialistas advierten que la exposición continua al ruido aumenta el riesgo de ansiedad, presión arterial y problemas cardiovasculares.
Un recorrido por distintas zonas evidencia el contraste entre el caos comercial y la tranquilidad residencial, donde las áreas de alta plusvalía cuentan con normativas más estrictas, mientras que en barrios populares la regulación es menor.