La noche del sábado 28 de marzo quedó marcada por la violencia en las afueras del Estadio Mario Camposeco, previo al enfrentamiento entre Xelajú MC y Deportivo Guastatoya por la jornada 16 de la Liga Nacional de Fútbol de Guatemala. El partido, programado para las 20:00 horas, sufrió un retraso significativo luego de un incidente que puso en riesgo la integridad de la delegación visitante.
Según reportes, el bus que trasladaba al equipo de Guastatoya fue agredido cuando ingresaba al estadio, específicamente en la esquina cercana a la entrada principal, donde se encontraba un grupo de aficionados identificados con camisetas de Xelajú. La situación escaló rápidamente cuando objetos fueron lanzados contra el vehículo, generando momentos de tensión e incertidumbre entre jugadores, cuerpo técnico y acompañantes.
Tras el ataque, algunos integrantes del equipo visitante descendieron del bus con la intención de dialogar y calmar a los aficionados; sin embargo, la situación se salió de control y derivó en enfrentamientos físicos. En medio del altercado, un miembro del cuerpo técnico de Guastatoya resultó herido tras recibir un fuerte golpe en la cabeza, aparentemente provocado por una pedrada, lo que encendió aún más las alarmas sobre la seguridad en el recinto.
El club “pecho amarillo” denunció lo ocurrido a través de sus redes sociales, compartiendo fotografías y videos como evidencia de la agresión sufrida. Posteriormente, la delegación decidió permanecer dentro del autobús durante más de una hora en la entrada del estadio, exigiendo garantías de seguridad antes de descender. Esta situación obligó a las autoridades y organizadores a reforzar las medidas de protección para permitir el desarrollo del encuentro.
Finalmente, el partido se disputó con más de una hora de retraso, iniciando pasadas las 21:20 horas. Joshua Ubico adelantó a Guastatoya al minuto 7, manteniendo la ventaja durante gran parte del encuentro, hasta que al minuto 89 Manuel Romero marcó el empate definitivo 1-1. Aunque se consideró la suspensión del juego, el hecho de que los incidentes ocurrieran fuera del estadio y la decisión del equipo visitante de continuar, tras recibir mayores garantías, permitieron que el compromiso se llevara a cabo.