Miércoles, 11 de Octubre de 2017 | 11:10 am

Este es el secreto de Islandia para acabar con la drogadicción entre los jóvenes

Islandia ocupa el primer puesto de la clasificación europea en cuanto a adolescentes con un estilo de vida saludable (Foto: BBC)
Islandia ocupa el primer puesto de la clasificación europea en cuanto a adolescentes con un estilo de vida saludable (Foto: BBC)

El psicólogo islandés, Gudberg Jónsson, cuenta que hace 20 años los adolescentes islandeses eran los más bebedores de Europa.

 

“El viernes por la noche no podía caminar por las calles del centro de Reikiavik porque no te sentías seguro”, comenta Harvey Milkman, catedrático de Psicología estadounidense. “Había una multitud de adolescentes emborrachándose a la vista de todos”.

Sin embargo, ahora, los viernes por la noche, los jóvenes juegan fútbol en un campo artificial, salen con sus padres o se encuentran asistiendo a clases extraescolares o en clubs de música, danza o arte.

Actualmente, Islandia ocupa el primer puesto de la clasificación europea en cuanto a adolescentes con un estilo de vida saludable. El porcentaje de jóvenes entre 15 y 16 años que han tenido una borrachera el mes anterior se desplomó del 42% en 1998 al 5% en 2016.

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Mientras que el porcentaje de jóvenes que han consumido cannabis alguna vez ha pasado del 17% al 7%, y el de fumadores diarios de cigarrillos ha caído del 23% a 3%.

Ahora, ¿cuál es el secreto de este país para conseguir cambiar la tendencia del consumo de drogas? En gran medida en algo que puede ser llamado “sentido común forzoso”.

Milkman, sostiene que está “muy impresionado de lo bien que funciona”, y de adaptarse en otros países, esto podría ser beneficioso para el bienestar psicológico y físico de millones de jóvenes, por no hablar de la sociedad en conjunto.

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La tesis doctoral de Milkman llevaba a la conclusión que las personas elegían consumir heroína o anfetaminas dependiendo de cómo quisiese lidiar con el estrés.

“Los chicos podían estar al borde de la adicción incluso antes de tomar la droga, porque la adicción estaba en la manera en que se enfrentaban a sus problemas”, señaló el experto.

En la Universidad Estatal Metropolitana de Denver, Milkman fue pieza clave para desarrollar la idea de que el origen de las adicciones estaba en la química cerebral. En 1992 su equipo obtuvo una subvención de 1,2 millones de dólares del Gobierno para crear el Proyecto de Autodescubrimiento, que ofrecía a los adolescentes maneras naturales de embriagarse alternativas a los estupefacientes y el delito.

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“No les dijimos que venían a una terapia, sino que les íbamos a enseñar algo que quisieran aprender: música, danza, hip hop, arte o artes marciales”. La idea era que las diferentes clases pudiesen provocar una serie de alteraciones en su química cerebral y les proporcionasen lo que necesitaban para enfrentarse mejor a la vida”, explicó.

Al mismo tiempo, los participantes recibieron formación en capacidades para la vida, centrada en mejorar sus ideas sobre sí mismos y sobre su existencia, y su manera de interactuar con los demás.

A los asistentes del programa se les dijo que este duraría tres meses, algunos se quedaron cinco años.

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En 1991, Milkman fue invitado a Islandia para hablar sobre su trabajo, convirtiéndose en el asesor del primer centro residencial de tratamiento de drogadicciones para adolescentes del país.

Aunado a esto, el Gobierno cambió leyes para penalizar la compra de tabaco a menores de 18 años y la de alcohol por menores de 20, y se prohibió la publicidad de ambas sustancias. Se restringió la salida de adolescentes entre 13 y 16 años. Y se instó a los padres a asistir a charlas sobre pasar mucho tiempo con sus hijos en lugar de dedicarles esporádicamente “tiempo de calidad”.

Se aumentó la financiación estatal de los clubs deportivos, musicales, artísticos, de danza, y otras actividades organizadas con el fin de ofrecer a los jóvenes maneras de sentirse parte de un grupo y encontrarse a gusto sin necesidad de consumir drogas y alcohol.


Fuente: El País

 

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